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CARTA SAN LUIS ORIONE A LOS EXALUMNOS

CARTA DE DON ORIONE a los EXalumnos de la obra

 

Buenos Aires, 7 de setiembre de 1935.

 

¡Almas y almas!
 

          A los queridísimos e inolvidables exalumnos:

¡Qué la paz esté con ustedes, con cada uno de ustedes!

¡No pueden imaginarse, oh queridísimos, con qué frecuencia yo pienso en ustedes, con todo el afecto de siempre! Y no se cómo expresar el placer que me ha dado la noticia que también este año se han reunido, y que se han constituido nuevas agrupaciones de la Asociación de ustedes, entre los exalumnos de otros Institutos nuestros. Por todo doy gracias a Dios, a vuestro dignísimo Presidente y a todos aquellos que lo secundan. […]

Desde esta lejana tierra [argentina] mando los saludos de varias decenas de antiguos compañeros de ustedes, exalumnos como ustedes, los cuales, también en esta hospitalaria Argentina, saben mantener alto y honorable el nombre italiano, y también se enorgullecen de haber sido educados en nuestros Institutos. Desde mi llegada ellos me rodean, de tanto amor, de tanto reconocimiento, que más de una vez me he sentido conmovido hasta las lágrimas. Varios han venido desde el centro de la Argentina o más allá, y me trajeron a sus hijos para bendecirlos. Apenas me vieron no pudieron evitar llorar de alegría, como si hubiesen vuelto a ver a su padre o a su madre. Piensen queridos Antiguos Alumnos, que a algunos de ellos hacía ya cuarenta años que no los veía, desde cuando comencé. […]

Después de decenas de años, en los que no nos habíamos vuelto a ver, ¡no habría creído nunca que era aún recordado y tan amado! Ni que en tantos, ahora ya maduros padres de familia y algunos ya abuelos –que yo no sabía ni siquiera si estaban vivos o muertos–, estuviese aún tan viva como la llama del corazón la llama de la Fe, el espíritu y la vida honesta y religiosa de la educación cristiana recibida.

¡Ah! me convenzo siempre más que no se siembra, que no se ara nunca en vano a Jesucristo en el corazón de la niñez y de la juventud. Que si, en un cierto período de la vida –esa edad en la cual el hombre es más vano–, puede a veces parecer que Cristo sea un sepulcro, Él es un muerto tal, que siempre, tarde o temprano, pero siempre resucita. […]

Cada tanto se me aparecen aquí tres o cuatro y algunos más también del primer Oratorio Festivo, en el jardín del Obispo: ahora son hombres hechos y de cabellos más que grises. Se ponen de acuerdo y vienen a verme, como si fueran a su casa, a la casa del viejo padre. Dicen que les da una gran confortación el hecho de volver a lo de Don Orione, para revivir una hora serena. Y van evocando los años hermosos de su vida y cuentan y recuerdan a los antiguos superiores, a los asistentes, a los profesores, a sus compañeros, sus travesuras, y recuerdan...; recuerdan tantas cosas que ni siquiera yo recordaba más. Y me abren el corazón y me hacen sus confidencias, me cuentan sus fastidios, sus alegrías y también –debo decirlo– también sus pecados. ¡Y así les hago de amigo, de padre y de confesor! Y luego se van contentos, dejándome en el corazón una satisfacción tan grande “que no puede comprender quien no la experimenta”.

Nada podía desear más que saberlos tan agradecidos, siempre gratos, temerosos siempre de Dios, viviendo en medio de este gran mundo donde hay de todo un poco, viviendo en la moral, en el cumplimiento de sus deberes, dando un buen ejemplo a sus hijos. […] Permítanle a Don Orione alentarlos a mantenerse firmes en los sanos principios, y, como siempre, tengan la buena voluntad de seguir el camino de la honestidad cristiana y de la virtud: ¡será un gran bien para sus almas y un gran ejemplo para sus hijos! […]

Hasta pronto, amadísimos Ex Alumnos: ¡qué Dios los bendiga! Don Orione los tiene siempre presentes, ruega por ustedes y por sus casas: recuérdenme también ustedes y rueguen por mí, por Don Sterpi, por todos los superiores y Maestros: ¡nosotros los llevamos en el corazón, como a los hijos más queridos! […]

¡Los abrazo a todos espiritualmente, y les mando mi más amplia bendición para ustedes y para sus Familias!

Vuestro,

 

 

       Sac. J. Luis Orione


   

Av. Pedro Aguirre Cerda N° 7335. Cerrillos. Santiago. Chile. 

Celular 93257085

 exalumnosdonorione@hotmail.com

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